El inicio de la prospección de langostino en aguas nacionales coincide con un panorama complejo en el puerto de Mar del Plata. A pesar de haber transcurrido casi tres meses desde el vencimiento del último acuerdo salarial el pasado 28 de febrero, las cámaras patronales de la flota fresquera y los gremios marítimos aún no logran sellar un acuerdo definitivo para el primer tramo de 2026.
El reclamo del SICONARA: El principal foco de conflicto
La firma del acuerdo se encuentra actualmente frenada debido a la postura del Sindicato de Conductores Navales (SICONARA). La entidad gremial exige una reestructuración profunda en la forma en que se liquida la producción de merluza.
- La situación actual: Las empresas abonan hoy $0,20$ dólares por kilo.
- La exigencia gremial: El sindicato solicita elevar ese valor de referencia a $0,55$ dólares, argumentando que la tradicional «tabla» de liquidación ha quedado obsoleta.
- La postura empresaria: Los armadores autoconvocados manifiestan la inviabilidad de este pedido, señalando que el precio de la merluza en muelle ronda actualmente los 1.100 pesos.
Acuerdos basados en el IPC y la estrategia «Fernet»
A diferencia del conflicto con los conductores navales, la Asociación de Capitanes y el SIMAPE ya tienen consensuado el camino a seguir con las cámaras empresariales. El esquema planteado contempla una actualización salarial atada al Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el período marzo-junio.
Asimismo, se prevé solicitar ante la Secretaría de Trabajo la aplicación del denominado esquema «fernet». Este mecanismo busca que el 70% de los ingresos se liquiden como conceptos no remunerativos, replicando la estrategia de la flota tangonera congeladora.
Por el lado del SOMU, las negociaciones se encuentran suspendidas administrativamente debido al vencimiento de los mandatos de sus autoridades, aunque se prevé que adherirán a lo firmado por el resto de los gremios una vez normalizada su situación institucional.
¿Hacia una negociación diferenciada por especie?
Frente al estancamiento de las conversaciones con SICONARA, según un reporte del portal especializado Pescare, en los pasillos portuarios se comenzó a evaluar la posibilidad de desvincular las negociaciones. Esto implicaría discutir por carriles separados la paritaria de la merluza y la del langostino.
Sin embargo, esta alternativa no cuenta con el visto bueno definitivo de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CaIPA) ni de los Armadores, quienes prefieren un acuerdo global y unificado para todas las especies antes de estampar la firma. Respecto al langostino, las diferencias son menores y el debate se centra más en la registración salarial («blanqueo») para fortalecer los fondos de la obra social.
El impacto en la industria en tierra: El SOIP a la expectativa
El retraso en el frente marítimo genera un efecto dominó en las plantas de procesamiento en tierra. CaIPA ya ha trasladado al Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) una propuesta de ajuste por IPC idéntica a la de los tripulantes.
Fiel a su estrategia histórica de esperar el desenlace de las paritarias de a bordo para negociar desde una posición más ventajosa, la dirigencia del SOIP evaluará el ofrecimiento patronal durante las asambleas de delegados programadas para esta semana.