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Chubut alista una inversión multimillonaria para el dragado clave de Puerto Rawson

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Chubut. La operatividad de uno de los puntos neurálgicos de la industria pesquera argentina enfrenta un cuello de botella crítico. Debido al asentamiento paulatino de sedimentos tras más de dos décadas sin mantenimiento de fondo, la terminal de la capital chubutense actualmente solo dispone de una ventana de cuatro horas diarias de actividad plena, supeditada de manera directa al régimen de mareas.

Un plan de obras por etapas para no frenar la flota

Frente a este escenario, la administración provincial destinará unos 7.000 millones de pesos para concretar la licitación y los estudios de impacto ambiental correspondientes. Según información recabada por Radio Mitre, la intervención técnica se organizará en dos fases estratégicas para evitar interferencias con la operatividad comercial:

  • Primera fase (Durante la zafra provincial): Las labores iniciales se focalizarán en la zona de pie de muelle, garantizando el amarre seguro de los barcos mientras se desarrolla la temporada activa.
  • Segunda fase (Marzo/Abril): Una vez concluida la captura en jurisdicción provincial, se desplegará la maquinaria pesada para el dragado profundo sobre el lecho del río.

Un enclave determinante para la industria del langostino en Chubut

La relevancia técnica de los trabajos responde al volumen económico que procesa el muelle capitalino. Catalogado entre los puertos de mayor movimiento a nivel nacional, la terminal de Rawson concentra el desembarque de aproximadamente 110.000 toneladas de langostino de las 200.000 que se capturan en todo el litoral argentino.

Esta enorme concentración de la producción en periodos acotados del año transforma la restitución del calado en una prioridad logística insoslayable.

Acumulación de sedimentos y riesgos para la navegación

El origen de la acumulación sedimentaria responde a un fenómeno derivado de la infraestructura costera. La corriente fluvial traslada de forma natural el limo del Valle Inferior que, previo a la edificación de los espigones de contención, impactaba directamente en las costas de Playa Unión.

Al levantarse las escolleras protectoras contra el oleaje, los materiales comenzaron a depositarse en la dádiva portuaria. Esta constante pérdida de profundidad no solo restringe el comercio exterior y la dinámica logística, sino que genera condiciones de alto riesgo para la seguridad náutica de las tripulaciones.

A futuro, el sector pesquero coincide en que se requerirá un esquema de mantenimiento continuo para evitar limitaciones estructurales al crecimiento productivo de la región.