La paritaria pesquera sigue sumergida en la incertidumbre. Recientemente, fracasó un nuevo encuentro virtual entre las cámaras de buques congeladores y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), bajo la mediación de la Secretaría de Trabajo de la Nación. Pese a la urgencia del sector, la resolución del conflicto parece alejarse.
Una estrategia de desconocimiento que genera dudas
Durante la audiencia, la representación gremial liderada por Raúl Durdos utilizó un argumento que sorprendió a los presentes: afirmaron «desconocer» formalmente la oferta salarial de las empresas. El sindicato alegó una supuesta falla administrativa de la cartera laboral, argumentando que no se les dio traslado oficial del ofrecimiento.
Esta postura resulta llamativa para el sector empresarial, considerando que las negociaciones se iniciaron en enero y que la propuesta es de público conocimiento entre los marineros. De acuerdo con información publicada por Parte de Pesca, esta maniobra es interpretada como una táctica dilatoria para postergar definiciones críticas, especialmente cuando muchos trabajadores en el norte del paralelo 41ºS ya operan bajo dichas condiciones.
El factor tiempo: Mandatos al límite
El Ministerio de Capital Humano programó una nueva cita para el 6 de mayo. La fecha no es aleatoria: es el límite previo al vencimiento de la prórroga del mandato de las autoridades del SOMU, previsto para el 9 de mayo.
- Riesgo institucional: Si no hay acuerdo antes de esa fecha, la marinería podría quedar sin representación legal para firmar convenios.
- Perjuicio al trabajador: Los marineros efectivos y relevos ven postergado su ingreso económico al no poder iniciar la zafra en aguas nacionales.
Consecuencias en el mercado internacional
La demora argentina no pasa desapercibida en el exterior. Tras la reciente Feria de Barcelona, quedó claro que existe una fuerte demanda de langostino salvaje austral. Sin embargo, la flota argentina permanece mayoritariamente amarrada.
»Los mercados internacionales no esperan. Si Argentina no garantiza el abastecimiento, los clientes migran hacia productos sustitutos en sobreoferta.»
La pérdida de clientes internacionales es uno de los daños colaterales más difíciles de revertir. La falta de previsibilidad comercial afecta la competitividad de las empresas locales y, por decantación, la estabilidad laboral a largo plazo.
¿Una maniobra para perpetuarse?
En el sector se sospecha que el trasfondo de estas «chicanas» es estrictamente político-gremial. Al «patear la pelota hacia adelante», la conducción del SOMU buscaría justificar un pedido de nueva prórroga de mandato hasta julio, evitando cerrar un acuerdo que los obligue a normalizar la situación institucional del gremio en plena temporada.
Por ahora, la audiencia de ayer se traduce en un retroceso total, dejando a miles de familias pendientes de un hilo que se tensa cada vez más.