La industria del pescado fresco en Mar del Plata se encuentra en un punto crítico. La combinación de costos operativos en alza, conflictos gremiales y una carga tributaria que consideran insostenible ha llevado a los principales actores del sector a lanzar una advertencia contundente: la rentabilidad ha desaparecido y el modelo productivo actual se encamina hacia el colapso.
Una radiografía técnica del sector fresquero
La cámara CAPEAR ALFA presentó recientemente un informe técnico detallado que funciona como un diagnóstico de la situación actual. El documento es claro en su premisa fundamental: las empresas no solicitan asistencia estatal o subsidios, sino un marco normativo que les permita producir sin las trabas burocráticas y fiscales que hoy actúan como un «peso muerto» sobre la actividad.
Uno de los puntos de mayor fricción es el valor de la merluza hubbsi. A pesar de que el precio en muelle ha superado la barrera de los mil pesos por kilo (más IVA) debido a la baja oferta, esta cifra representa un «punto de quebranto» para ambas puntas de la cadena. Al armador no le alcanza para cubrir la marea y a la planta procesadora se le dispara el costo final por encima de los precios de mercado.
Los factores que impulsan la «tormenta perfecta»
De acuerdo con la información relevada y difundida originalmente por el portal Revista Puerto, existen varios frentes que mantienen a la flota amarrada y a las plantas en vilo:
- Costos de insumos: El incremento en el precio del petróleo ha impactado de forma transversal, elevando desde el combustible y lubricantes hasta los materiales de empaque (cajones y cunitas) y redes.
- Conflictividad laboral: Las demoras en las zarpadas por medidas de fuerza de gremios como SICONARA y las dificultades para cerrar paritarias que sigan el ritmo de la inflación en pesos —lo que para la patronal implica un encarecimiento inviable en dólares— mantienen la operatividad bajo mínimos.
- Presión financiera: Las empresas exportadoras enfrentan demoras superiores a los seis meses en la devolución del IVA, lo que genera un ahogo financiero crítico en un contexto de alta inflación.
El reclamo por reglas claras
El informe de la entidad marplatense subraya que la flota y los frigoríficos no son inviables por su naturaleza productiva, sino por las distorsiones que generan las regulaciones vigentes. Entre las propuestas elevadas al Gobierno para revertir esta tendencia, destacan:
- Alivio Fiscal: Eliminación de derechos de exportación y del IVA al combustible.
- Modernización normativa: Derogación de leyes obsoletas que encarecen la logística y la operatoria diaria.
- Apertura comercial: Facilitación para la importación de maquinaria e insumos estratégicos, además de la posibilidad de contratar seguros internacionales más competitivos.
«No pedimos que nos den, pedimos que nos dejen producir», resume el documento de CAPEAR ALFA, sintetizando el sentir de un sector que busca dejar de ser penalizado por generar divisas.