La tensión en el sector pesquero ha alcanzado un nuevo punto crítico. Las principales entidades patronales han manifestado su profunda preocupación ante lo que consideran una actitud obstructiva por parte del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), responsabilizándolos directamente por la inactividad de la flota y el riesgo que corre la campaña actual.
Un escenario de parálisis que afecta a la economía regional
El conflicto actual con el SOMU mantiene a más de 100 buques tangoneros amarrados en diversos puertos del país, una situación que impacta no solo a las empresas, sino a toda la cadena de valor que depende de la pesca. Según un informe detallado por Revista Puerto, las cámaras CAPIP, CAPeCA y CEPA advirtieron que este freno operativo pone en jaque la estabilidad laboral y el dinamismo de las economías regionales que dependen del langostino.
Las entidades recordaron que la temporada, que debió iniciar plenamente el pasado 15 de abril, revive los fantasmas de la crisis operativa sufrida en 2025.
El quiebre de las negociaciones: «Volver a foja cero»
El malestar empresarial surge tras la última audiencia en la Secretaría de Trabajo. Las cámaras sostienen que existía una propuesta formal presentada desde febrero, la cual servía como base para los encuentros. Sin embargo, acusan al gremio de ignorar los avances previos.
Puntos clave del reclamo empresarial:
- Dilatación injustificada: El pedido de un nuevo cuarto intermedio hasta el 6 de mayo es visto como una estrategia para postergar soluciones.
- Falta de previsibilidad: Las empresas aseguran que los «tecnicismos jurídicos» del sindicato impiden alcanzar un acuerdo de viabilidad económica.
- Compromiso previo: Tras los conflictos del año anterior, se acordó una revisión conjunta de costos que, según las patronales, el gremio ahora desconoce.
“El tiempo es un factor esencial para la campaña y para la propia sustentabilidad del sector”, enfatizaron desde las cámaras en un comunicado conjunto.
El llamado urgente a la responsabilidad sindical
Para CAPIP, CAPeCA y CEPA, la viabilidad de la industria depende de encontrar un equilibrio urgente entre los costos operativos y las demandas salariales. Las cámaras cerraron su postura exigiendo que la representación sindical abandone las posturas que consideran «insólitas» y demuestre voluntad real de diálogo para evitar que la temporada de langostino sea un fracaso total.
Por ahora, la incertidumbre reina en los muelles argentinos a la espera de la próxima reunión clave de mayo.