A pocas semanas de la 27º edición de la feria internacional Conxemar, las grandes empresas pesqueras aceleran sus compras y fusiones estratégicas. En consecuencia, la industria global busca ganar volumen, asegurar cuotas de captura y optimizar sus márgenes de rentabilidad. Estos movimientos impactan directamente en la comercialización de recursos claves para la Patagonia, como el langostino y la merluza.
Por un lado, la firma Pescapuerta concretó la adquisición de la andaluza Llinares. Con esta operación, sumará más de 60 millones de euros anuales a su facturación y ampliará su red logística. Por otro lado, en los puertos españoles continúan las negociaciones secretas para incorporar nuevos buques y cuotas extractivas.
Inversiones en plantas y alianzas globales de la industria
Asimismo, el Grupo Profand anunció proyectos de expansión orgánica e inorgánica. La firma destinará 22 millones de euros a su planta de Cambre para triplicar su producción. Además, completó la integración de Unión Martín, fortaleciendo la venta de productos de mar refrigerados.
En el caso de Wofco, la multinacional celebra su décimo aniversario como nueva propietaria de la planta Central Lomera Portuguesa. Por lo tanto, prevé un crecimiento del 15% en sus ingresos durante 2026. En este sentido, la compañía reveló una alianza estratégica con la sudafricana Sea Harvest para comercializar merluza y langostino a nivel global.
Renovación de buques con impacto en el caladero patagónico
Por su parte, la multinacional Iberconsa avanza en la modernización completa de sus embarcaciones. La empresa busca nuevas oportunidades de inversión tras refinanciar su deuda operativa. En este aspecto, la actualización de buques resulta clave para la actividad de sus filiales instaladas en los puertos de Chubut.
Finalmente, Nueva Pescanova incorporó el buque Novanam Three para operar en Namibia. Al mismo tiempo, la firma evalúa la venta selectiva de activos internacionales. En conclusión, estas alianzas y compras reestructuran el mercado internacional de productos del mar. De esta manera, las decisiones de las multinacionales condicionan la demanda de las capturas patagónicas hacia el resto del mundo.