La conservación de los océanos avanza hacia nuevas herramientas tecnológicas que permiten anticipar los efectos del cambio climático. En este sentido, el proyecto europeo MORSE comenzó a desarrollar modelos ecológicos y climáticos para planificar la recuperación de hábitats marinos. De esta manera, se busca medir el impacto de actividades clave como la pesca de arrastre sobre los fondos sedimentarios.
Por un lado, la iniciativa cuenta con la participación de doce organizaciones científicas. Por otro lado, la investigación evaluará la distribución de megafauna, aves y cetáceos en zonas costeras. Estos estudios cobran especial relevancia para la Patagonia y la plataforma continental de Chubut, donde el monitoreo del ecosistema bentónico resulta prioritario.
Monitoreo de la pesca de arrastre y captura de carbono azul
Asimismo, el centro tecnológico AZTI liderará ensayos clave en el Atlántico. Una de las líneas de trabajo evaluará el estado ambiental de los fondos expuestos a la flota de arrastre. Como resultado, los científicos buscan generar indicadores útiles para integrar la sustentabilidad a la gestión pesquera cotidiana.
En este sentido, la investigación abarca ejes estratégicos de alta relevancia ambiental:
- Ecosistemas de carbono azul: Evaluación de praderas marinas y vegetación costera por su alta capacidad para capturar carbono.
- Impacto en el bentos: Análisis de los efectos acumulativos de las artes de pesca sobre las especies del fondo marino.
- Modelos predictivos: Simulación de escenarios climáticos para proteger especies marinas a largo plazo.
Información científica para orientar la sustentabilidad pesquera
Por lo tanto, la iniciativa pretende que las decisiones de conservación no se tomen solo con datos del presente. En consecuencia, se incorporarán proyecciones a futuro sobre cómo evolucionarán los mares y las pesquerías.
En este aspecto, los resultados se volcarán en guías prácticas para administraciones y profesionales del sector. En conclusión, la combinación de investigación científica y gestión responsable asegura la rentabilidad de las flotas y la protección de los recursos naturales. De esta forma, el desarrollo de estos modelos sienta un precedente clave para el manejo pesquero sustentable en el Atlántico Sur y en las costas chubutenses.