El secretario general del STIA, Luis Núñez, detalló el impacto negativo de la nueva normativa del langostino, la crisis de empleo temporal en Conarpesa y el avance del empleo pluriactivo en el sector.
El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) encendió las alarmas por la realidad laboral que atraviesan las plantas de procesamiento pesquero. Según la conducción del gremio, las recientes flexibilizaciones normativas en alta mar están provocando una disminución directa en la demanda de mano de obra local.
De acuerdo con un informe publicado por Canal 12 Web, la principal preocupación radica en la ampliación del 50% autorizada para el procesamiento de langostino a bordo de los buques congeladores. Esta medida, dictaminada originalmente por el Consejo Federal Pesquero, reduce drásticamente el volumen de materia prima que ingresa a los establecimientos continentales, afectando de manera inmediata a los operarios eventuales.
Conflicto y demoras en Conarpesa
Sumado al impacto de las capturas en altamar, el STIA manifestó su profunda inquietud por las decisiones operativas de la firma Conarpesa. El dirigente sindical denunció que la compañía ha postergado reiteradamente el llamado a los trabajadores temporarios para la campaña actual.
Por otra parte, el conflicto incluye denuncias gremiales por supuestas irregularidades en las liquidaciones de sueldos para puestos específicos como:
- Estibadores de planta.
- Clasificadores de mercadería.
El gremio asegura que estas prácticas ejercen una presión indebida sobre el personal, obligándolo a aceptar condiciones de contratación que se encuentran totalmente por fuera del convenio colectivo vigente.
El sector pesquero como refugio ante la crisis laboral
Una de las tendencias más marcadas de los últimos años es la migración interna de trabajadores hacia la actividad pesquera. Debido a la crisis de ingresos generalizada, las plantas fabriles comenzaron a recibir mano de obra proveniente de rubros muy diversos, tales como la construcción, la actividad petrolera, la administración pública y la docencia.
A pesar de ser un sector dinámico, la estacionalidad sigue siendo el talón de Aquiles de la actividad. Actualmente, el personal temporario representa entre el 36% y el 42% del total de las plantillas en las fábricas. Por este motivo, el sindicato mantiene gestiones con el gobierno provincial para intentar diversificar la producción y garantizar alternativas que sostengan la continuidad laboral durante todo el año.
Pérdida del poder adquisitivo: «La plata no alcanza»
Finalmente, el análisis del STIA concluyó con una fuerte crítica a la situación macroeconómica del país. El sindicato remarcó que las paritarias quedan obsoletas de forma inmediata frente a las constantes subas en alimentos básicos, tarifas de energía eléctrica, gas y medicamentos esenciales.
Asimismo, desde la entidad gremial cuestionaron las trabas administrativas existentes para lograr la homologación oficial de los nuevos acuerdos salariales, lo que profundiza el deterioro del bolsillo de los trabajadores.